11 febrero 2018

El vermú y pensamientos muy profundos



A mí la palabra vermú, así con acento en la ú me mola muchisimo. Mi padre es muy vermutero, quizá lo llevo oyendo desde el útero materno. 
El hace el vermú todos los días, como si fuera el chico de Martini. Pero sin gafas de sol.

Aquí lo tenéis pasandose la roña del dedo por los labios, poco salubre pero atractivo qué duda cabe.

Si le pilla trabajando, pues en vez de parar para el café mañanero, él para pal vermú. Si le pilla en casa... Espera. 
No le ha pillado en la vida la hora del vermú a mi padre en casa.
En cualquier caso ¿a qué hora consideráis que es la del vermú?
¿Las 12.30?¿las 13.00? 
En casa somos más de las 13.00 pero mi padre a las 12.30 ya va saliendo hacia el bar porque le entran las ansias vivas.
Para mí es una hora muy inspiradora y se me ocurren cosas surrealistas mirando las tapas de los bares. 
¿Qué quereis? soy una niña muy creativa. O que me aburro, que también. A veces por ejemplo me pregunto sobre los pobres calamares, que daño nos han hecho. Y también pienso en que si pudieran vengarse su venganza sería terrible.
Os dejo con este pensamiento.



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