06 marzo 2017

Comprendiendo a las celebritis

El año pasado en las fiestas de Valdezarejos del Monte, el pueblo de mi abuela me animé a participar en el concurso de disfraces. 
Todo el mes de agosto anduve entretenida y muy abrumada con lo que aún hoy considero el mejor disfraz de todos los tiempos: Modelo vestida de Elsa Schiaparelli
Lo sé, soy genial incluso en mis horas bajas.
En fín, enfilé la calle mayor (y la menor, no hay otra tampoco) con gran alborozo y dignidad. 
Comprobé que todos los ojos se posaban en mí, ¡ja!.
El concurso estaba ganado. 
Todo eran  niñas desquiciadas con trajes de frozen, Elsa y Ana, a partes iguales. Ellos, de superhéroes. Luego se nos llena la boca con la igualdad de género y esas cosas... pero bueno, eso es otra temática. También por supuesto, payasos, un clásico.
La hija del alcalde, haciendo alarde del poderío familiar había encargado a medida un disfraz de la sirenita. Mucho dinero, pero poca inventiva.
Llegado el momento la orquesta paró y el acordeonista que ejercía de maestro de ceremonias abrió el sobre con la decisión del jurado.
-Y el ganador es....
¡Dolores Morera!
Gracias a dior había preparado un discurso por si acaso, que me había aprendido de memoria para que no pareciera una engreída total.
Cuando ya me disponía, premio en mano a empezar mi speech, un trabajador del ayuntamiento nos interrumpió.
Que no, que era un error que había ganado la Paquita, la hija del alcalde.
A mí me chafaron la noche.
No te digo yo a los de lalaland.




PD. Que en un evento como los Oscars pase lo mismo que en la verbenilla  de las fiestas patronales de un pueblo manchego, humaniza la ceremonia y me parece un momento muy Berlanguiano.



PD2. Cómo extrapolo, ¿os habéis fijado que bien traído el simil?