22 noviembre 2015

Mí no entender (I parte)

Tener mucho para elegir es malo. La cantidad de yogures que puedes encontrar en un súper por pequeño que sea, es abrumadora. Haz la prueba. Si voy yo a la compra ignoro la cantidad de especificaciones que mis padres anotan en la lista (con bífidus, 0%, con trozos, que no sean de limón, la marca x no…) cierro los ojos y escojo al azar. ¿Qué mas da? Son yogures. Puedo convivir con ello.
Pero lo del sábado pasado no, eso sí que no.
Con lo fashion poder elegir es primordial, es esencial, es lo imperativo... o eso pensaba yo. Pero me he chocado de frente con demasiada oferta incluso para mí. Ya nada es lo que era.

Sábado tarde. Mi madre necesita comprar unos zapatos negros de salón. Punto. La acompaño encantada a una zapatería del centro. Ibamos con un poco de prisa porque luego tenía que llevarme a la casa de mi amiga Maripec.
Pero vamos que sólo era coger unos zapatos de salón, negros.

Sí, sólo unos zapatos. Yo pensaba que estaba totalmente in y muy puesta en las nuevas tendencias y que utilizo una terminología muy adecuada. Ya sabéis, lo de nude, sport, casual, trendy... pero la jerga fashion se ha multiplicado por el infinito.

Porque resulta que ahora los zapatos ya no son zapatos. Ahora lo que se lleva son los Blucher, así, del tipo Oxford, muy inglés todo.
-Ah, sí, bonitos, pero quiero unos zapatos salón-dice mi madre-de los de toda la vida.
- Ah, unos stilettos-contestó la dependienta.
-(Emoticono ojiplático).-mi madre
- ¿Y cómo los quiere: tacón de aguja, tacón chupete, tacón cubano, italiano o cuadrado?
Mi madre se desencaja.




- Pues tacón no muy alto ni muy bajo, es para ir al trabajo y...

Entonces para acabar de arreglarlo la dependienta le dijo que realmente lo que se lleva esta temporada son los botines, de cañas bajas, de cuña, de tacón cono, de tacón bobina... vamos, de todos los estilos diversos.
Silencio total.
-Piel normal, ante, nobuk, serraje, piel antik. Y ojo a la suela, claro, que no es lo mismo un cuero que un caucho.

Yo, muda. Mi madre, mirando al suelo sin saber qué decir. Las dos, pensando que lo único que queríamos era unos zapatos, unos simples zapatos.
Nos fuimos de la tienda con las manos vacías y la terrible sensación de estar out.
Muy raruno todo.
Un loliabrazo,

4 comentarios:

  1. Madremia! Has contado mi historia de esta semana!
    - No me enseñe otra cosa, sólo quiero unos zapatos de salón negros con tacón de unos 8 cm. Eso sí el nº 35.
    - Pues no tenemos. Imposible. No hay. Se siente.

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    1. La vida misma Sara. Ya no se encuentran cosas normales,ja,ja,ja

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  2. unos zapatos normalitos, como los que le quitaste a tu madre de su armario en tus primeras historias y que te quedaban grandes.
    tu madre se quedó trastocada, yo lo comprendo, todo lo que le ofrecían eran cosas raras...

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    1. Y eso que mi madre tambien es bastante tranchete, perdón trendsetter

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