27 septiembre 2013

Yo fofucho, tu fofuchas, el fofucha...

Todo comenzó el domingo pasado cuando en reunión familiar, mi tía Carmen (la madre de mi primo Vicente el repelente) me preguntó, como quien no quiere la cosa:


-Lolita, ¿que quieres por tu cumpleaños?.


Por cierto, amiguetes, sí, ha sido mi cumple, by the way, hay un tablón en mi pinterest llamado wish list. Ahí lo dejo.


Estuve por decirle a mi tía Carmen eso mismo que se pasara por mi pinterest.
Pero algo me decía que mi tía no tiene pajolera idea de que va el pinterest ni ná.
Y que la pregunta iba con segundas.


Ahí va otra pista, agarraos...


-¿A tí te gustan las muñecas?.


Entonces como en un plano terrorífico ví un montón de ojitos que me miraban desde las estanterías del mueble de salón de mi tía.


Oh, oh.

(esto teneis que verlo en modo cine, planos rápidos, cámara que se acerca etecé)


CHAN



CHAN



CHAN








CHAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAN


Sí, oh, sí, las fofuchas me miraban y yo sabía, sí, oh, sí, lo sabía, que había una fofucha para mí

¿Por qué existen?, ¿de dónde vienen las fofuchas? y sobre todo ¿por qué siguen aquí?
Llamé a Iker Jiménez porque la pregunta me parecía lo bastante inquietante como para derivársela a él como experto en ciencias ocultas. Pero no me cogió el móvil, estaría viendo un episodio de "Se ha escrito un crimen" o algo.

Sí amigos, hoy vengo a hablaros de un tema delicado, espinosos y que incluso puede levantar ampollas, al que las tenga.

Porque es seguro que estadísticamente cualquiera de vosotros o algún amigo/a vuestro es un fofufan convencido. Aún a riesgo de perderos y de ver los comentarios llenos de sed de venganza, amenazas de muerte e improperios varios, tengo que sincerarme muy mucho.

Las fofuchas son estos seres que pueblan desde ya hace meses las casas, los escaparates, mostradores y dormitorios de media España.

Son inocentes muñequitos de foam que nos miran con ojicos de escuela de primaria de los tiempos de Franco. Y que me aterran más que un payaso triste.

Fijaos bien, porque están colonizando el pais y, es más, me cuentan que hasta en Inglaterra nos han copiado el fofuchismo. Sí, que sepáis que igual que la fregona y la tortilla de patatas, la fofucha es española, aunque me pese. (correción: las fofuchas vienen de Brasil porque fofucha, inexplicablemente, significa "linda" en portugués)

No estoy en contra de que la gente haga manualidades y las cuelgue y las muestre y se lo pase muy bien.

¡¡¡¡Pero que no las regale, leche!!!!!

Decidme que no soy la única.
Aquí alguna muestra de este arte folclórico tan trendy.



fofuchas comunioneras



fofucho surfero



las fofuchas de los oficios

Ya sabéis que soy muy exhaustiva estoy desarrollando una teoría sobre las hacedoras fofuchiles. 
Como conclusión he hecho un gráfico de tipos y perfiles.




FOFUFAN TIPO A
Madre que se ha quedado en el paro, rondando la cuarentena, que ha descubierto en la repostería y en DIY su tabla de salvación para no caer en la locura. Suele decorar también tartas con una generosa capa de fondant. Es el tipo llamado la Fofundant.

FOFUFAN TIPO B
Tía jubilada que gusta de hacer regalos manuales a su parentela. Adicta a los cursos y talleres del centro cívico de su barrio (este es mi desgraciado caso). Este es el tipo que yo llamo Correynomiresatrás.

FOFUFAN TIPO C
Dueñas de peluquerías, esteticienes, tiendas de ropa de niños y todo tipo de comercio local, que en sus ratos libres decoran con mimo y dedicación los escaparates de su negocio. Pueden caer en la hiperactividad y fabricar todo tipo de manualidades en serie y a lo loco. Este es el tipo fofuprofesional.

Moraleja: las fofuchas son MAL.

Ale, por lo menos echamos unas jajás, ¿no?. Ay, ay, ay, van a venir a mí hordas de fofufanes a jorobarme el bussines:).


Un beso corazones,




PD ¡cada vez que alguien fabrica una fofucha, el niño Jesús llora!





08 septiembre 2013

Horrores visuales en la playa, entre otros


Chavalería, ¿cómo estamos?, es más, ¿estamos todos? 
¿Ya habéis vuelto?. Supongo que sí... todos morenos requemaos y con el riñón garrapiñao de tanto gin tonic y cervecita. 
El gin tonic por favor espero que fuera de esosbrebajes absurdos que preparan en los locales de moda con ínfulas. Pero si hasta mi tío Martín ha hecho un taller de Gin tonics en el centro cívico del barrio... 
Ahora los hacen con ginebra con esencias del mar muerto, mareada por dos mulatas chumberas a ritmo de 2 x 4 en noches de luna llena. Sino, no sirve, se va todo el invento al carajo. La tónica viene con frutos de bosque recogidos por eunucos ciegos en las montañas del Himalaya. Te ponen rodajas de pepino de la huerta del tío Tomás en Campo de Criptana, que han crecido escuchando a Sara Montiel cantando el "fumando espero" y se han recogido con guantes impregnados en oro de 18 dilates. 
Total= 40 euros de Gin tonic. 
Enhorabuena, borracho y arruinado en un solo paso. Sois unos hipsters de manual, apuntadlo.
¿Por donde iba? si es que se me va la pinza.
Ah sí, la vuelta del verano.
Triste.
Muy triste.
Yo ya luzco calcetinillo corto y merceditas, junto al uniforme desde today.
Pero no quiero meterme en la triste rutina sin antes hablaros de algo que no por muy conocido y requetecomentado deja de ser verdad. Y a pesar de todo se sigue repitiendo en nuestras playas. En el extranjero igual también, pero no he estado en playas foráneas.
A saber, vengo en plan SFH (súper fashion hero) a deciros, una vez más y one more time lo que SÍ y lo que NO.
A saber:
El trikini merece post aparte... todo se andará. Una última cosita:




¿tú también los has visto?, ¿no es lo más peor? ¿te gusta el gintonic o crees que es una moda del demonio para confundirnos más?
Feliz semana, desfasaos, que las fuerzas fashion os acompañen.
Pronto noticias suculentas y muchas cositas monas...
Siiiiiii, I'M BACK!!!!