26 mayo 2009

NUNCA DIGAS NUNCA VOLVERE A PONERME....


Uy, nunca digas esto, porque mi madre juró y perjuró que no volvería a ponerse mallas cuando pasaron los 80, pero ahora le quitas sus leggins y le has fastidiado todos sus estilismos. Y, sinceramente, la diferencia entre las mallas ochenteras y los leggins estriba en la traducción 

del término. SON LO MISMO, MONA.

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